De dónde y como viene

El término Epilepsia deriva del griego 'epilambaneim', que significa “coger por sorpresa”.

La Epilepsia es una enfermedad tan antigua como la humanidad. En los pueblos primitivos, este trastorno era recibido como un castigo de los dioses o una posesión diabólica.

El término Epilepsia Los griegos fueron los primeros en incluirla entre las enfermedades físicas y ya Hipócrates, el padre de la Medicina moderna (460 a. de Cristo), explicaba que la epilepsia no es más divina ni más sagrada que cualquier otra enfermedad, que tiene un origen natural y que está localizada en el cerebro.

A finales del siglo XIX se inicia la era moderna de la epilepsia. El neurólogo inglés John Hungling Jackson establece en 1873 la primera definición que todavía hoy es vigente: “Una descarga súbita, rápida y excesiva de las células cerebrales”.

En 1912 se comercializan los primeros fármacos antiepilépticos y unos años más tarde, en 1929, Hans Berger registra en papel el primer encefalograma.

La Epilepsia, ni divina ni sagrada.

El 1% de la población padece esta enfermedad neurológica crónica.

La Epilepsia, con 650 casos por 100.000 habitantes al año, es la tercera enfermedad neurológica que con más frecuencia se manifiesta en España. Se sitúa tras la migraña y el traumatismo craneoencefálico. Las estadísticas disponibles en la actualidad cifran en 400.000 el total de españoles que padecen esta enfermedad neurológica crónica y cada año, aparecen 20.000 nuevos pacientes. A nivel mundial, se calcula que padecen epilepsia alrededor de 50 millones de personas.

Esta afección neurológica no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad o retraso mental, tal y como se creyó en tiempos pasados. La epilepsia no tiene prejuicios: puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza o clase social. En cualquier caso, los expertos afirman que para hablar de epilepsia hay que haber padecido, al menos, dos crisis.

Discriminación

Los especialistas critican que la falta de conocimiento sobre la enfermedad provoca que muchos pacientes con epilepsia sufran discriminación y estigma social. Cuando una gran mayoría de personas escucha la palabra “epilepsia”, en su mente aparece la escena de una persona que cae al suelo inconsciente, babea y pierde el control de la vejiga. Sin embargo, este tipo de crisis, que es la crisis convulsiva generalizada, es sólo un tipo de epilepsia, cada uno acompañado de un conjunto diferente de síntomas.

Dostoievski en la absoluta tiniebla.

Pocos genios han rendido tanto homenaje a una enfermedad como lo hizo Fedor Dostoievski con su literatura. El autor ruso, de quien se sabe que tuvo epilepsia desde los 25 años, escribió hasta siete obras cuyos personajes tenían epilepsia. El más conocido, el príncipe Myshkin, protagonista de “El idiota”, escrita entre 1868 y 1869 y que es, además, uno de los textos más autobiográficos del autor. En ella se cuenta cómo es la realidad de una persona con epilepsia que no puede acceder a un tratamiento. Lejos de ser endemoniado o lunático, Dostoievski dejó un gran legado literario que describe los síntomas de esta mitificada enfermedad que le acompañó toda su vida y en gran parte de sus obras. En esta obra, muchos profesionales y enfermos ven reflejados los sentimientos previos a una crisis epiléptica en palabras del autor ruso, que dicen:

“Ese instante duró, tal vez, medio segundo. Sin embargo, el príncipe recordó con toda claridad y lucidez el comienzo, el primer sonido de un espantoso alarido que brotó del pecho como por sí mismo sin que él pudiera evitarlo con fuerza alguna. Luego, su conciencia se apagó de golpe y las tinieblas fueron absolutas”.

Tener Epilepsia nunca ha sido un obstáculo para triunfar.

La historia está salpicada de ilustres escritores, científicos, artistas y líderes mundiales que han sido epilépticos.
Para muestra, un botón:

Napoleón Bonaparte, Ludwig van Beethoven, Isaac Newton, Alejandro Magno, Agatha Christie, Fedor Dostoievski, Vincent Van Gogh, Julio César, Alfred Nobel, Dante Alighieri, Sir Walter Scott, Jonathan Swift, Lewis Carroll, Leo Tolstoy, Handel, Paganini, Tchaikovsky y muchos más...

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